miércoles, 9 de septiembre de 2009

Antes y después


Antes (léase s.XX) la música se vendía en el soporte de turno (léase vinilo, CD, etc.). Ahora (léase desde que se inventó la internet) que el soporte cayó en desuso, la música se distribuye cada vez más por este medio.

En épocas de cambio hay confusión generalmente. Por un lado hay entusiastas de la distribución de la música mientras que otros, miedosos del cambio, se aferran a las viejas reglas del juego. La información es fragmentaria. El estado legal es incierto. Las discográficas tradicionales están en crisis. Y para colmo de males la descarga está muy asociada a la piratería.

Y sin embargo, en este panorama desalentador, la música (léase los músicos) se abre camino. Como siempre.

A continuación un par de hallazgos afortunados.

 

Vía Jamendo, una página que cada vez me gusta más.

  

jueves, 3 de septiembre de 2009

¿ ♪ ♥ $ ?

El dinero y la música tienen una relación difícil. El que intentó entender la relación que existe entre el valor y el precio de las cosas sabe de lo que estoy hablando.
Paul McCartney expresa bastante bien lo complicado del asunto cuando dice que
"The best things in life are free
But you can keep 'em for the birds and bees
Now give me money, (that's what I want) that's what I want."
A mi me parece que esto es lo mismo que decir que el dinero no es una de las mejores cosas de la vida. Aristóteles pensaba que lo mejor solo puede tener su contrario en lo peor. Y si bien es cierto que nuestro filósofo no era dado a matizar en esto de la ética, lo que no se me escapa es que no es lo mismo estar feliz que no estar triste.


Roger Waters pasó por una dificultad similar durante los años del Dark Side of The Moon. Parece que se complica cantar que
Money, it's a crime
o por ejemplo
Money, so they say
Is the root of all evil today
cuando el dinero se multiplica en el banco.

domingo, 16 de agosto de 2009

Prez

Cuando Lester Young y Billie Holiday se reencontraron en 1957 para el especial de la CBS The Sound of Jazz, Prez, como cariñosamente había sido bautizado por ella años antes, se levantó lentamente de su silla –ya le costaba- y le ofreció a su Lady Day uno de los mejores solos del jazz.

La canción se llama Fine and Mellow y es una de las pocas composiciones de Billie Holiday. Lester Young es el segundo en intervenir.


Prez quería decir President. Ya tenían su conde y su duque, así que él iba a ser su “presidente”. Era grande el respeto que le tenían los músicos de su tiempo.

Años atrás había sido muy cercano a Billie Holiday. Él colaboró en muchas ocasiones con ella en sus grabaciones. Pero eso había sido años antes, a finales de la década de 1930 y durante la guerra. Ahora a medida que pasaban los años de la década de 1950 las cosas eran muy diferentes. Ambos estaban casi acabados: física y artísticamente.

I can't get started - Billie Holiday con Lester Young. En aquellos años de colaboración.


Lester había sido siempre un excéntrico. Agarraba el saxofón de manera lateral, como si fuera una flauta traversa. No confiaba en la gente que conocía y se refugiaba en su cerrado grupo de amigos con los que hablaba una jerga incomprensible para los extraños. Así se ganó una fama de hipster y fue apodado Pork Pie Hat por el distintivo sombrero que solía usar.



Jammin' The Blues - Lester Young y otros.


Charles Mingus grabó Good Bye Pork Pie Hat en mayo de 1959 como una elegía a la memoria del músico que se había ido refugiando paulatinamente en el alcohol y había bebido hasta morir apenas dos meses antes. La canción tiene un ritmo muy lento, como un balanceo. Él alguna vez comentó que era una metáfora del movimiento lento del mismo Lester Young en sus últimos años, continuamente borracho.

A veces parece que ciertas historias se encontraran bajo el signo de la tragedia personal. Se dice que Billie Holiday le comentó a un conocido en el funeral de Lester Young que pensaba que ella sería la próxima en morir. Y efectivamente, en julio de ese mismo año Lady Day moriría en un hospital de Nueva York mientras unos policías la esperaban fuera de su habitación para arrestarla por posesión de drogas.

Good Bye Pork Pie Hat del disco Mingus Ah Um (1959)

Pres 7.jpg

sábado, 1 de agosto de 2009

La velocidad (de descarga) del sonido

Pearl Jam está por sacar su nuevo disco Backspacer y como parte de la campaña de publicidad están regalando en su propio sitio una canción a los que encuentren 9 fotos más o menos escondidas en la web. No hace mucho, este tipo de difusión se ha comenzado a llamar marketing viral.

Así se ve el sitio de Pearl Jam con todas las imágenes.

Si bien estas campañas no son del todo nuevas, en la música no son muy comunes. La más conocida fue la del álbum Year Zero de Nine Inch Nails, que entiendo que supuso un antes y un después en la publicidad musical. De hecho fue todo un juego de realidad alternativa.

Yo creo que estos trucos publicitarios, que en definitiva son extramusicales, son sintomáticos de la necesidad de encontrar nuevas formas de llamar la atención en una sociedad saturada de información y para colmo de males en crisis económica.
En realidad, la crisis de la industria discográfica es de las peores. Hace un par de años Radiohead sorprendió con su modelo de "paga lo que quieras" al sacar su álbum In Rainbows y el año pasado Trent Reznor de Nine Inch Nails simplemente regaló su último disco en su página web.
Si ya los griegos de la antigüedad clásica sabían que ningún exceso es beneficioso, el de la información, si no está acompañado de criterio, tendrá como consecuencia, por ejemplo, la falta de valoración de la música que se consume. Y así, el resultado es que se baja más música de la que se puede escuchar y ya no se compran discos.
En fin, he aquí la canción en cuestión.

Speed of Sound de Pearl Jam.