Hacia 1916 resolví entregarme al estudio de las literaturas orientales. Al recorrer con entusiasmo y credulidad la versión inglesa de cierto filósofo chino, di con éste memorable pasaje: «A un condenado a muerte no le importa bordear un precipicio, porque ha renunciado a la vida». En ese punto el traductor colocó un asterisco y me advirtió que su interpretación era preferible a la de otro sinólogo rival que traducía de esta manera: «Los sirvientes destruyen las obras de arte, para no tener que juzgar sus bellezas y sus defectos». Entonces, como Paolo y Francesca, dejé de leer. Un misterioso escepticismo se había deslizado en mi alma.
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miércoles, 26 de octubre de 2011
El misterioso escepticismo de Borges
viernes, 16 de octubre de 2009
Amicus Plato, sed magis amica veritas
Quizá sea más conveniente estudiar el bien en su acepción universal, y darnos de esta manera cuenta del sentido exacto de esta palabra. No quiero, sin embargo, disimular, que una indagación de este género puede ser para nosotros bastante delicada, habiendo sido el sistema de las Ideas presentado por personas que nos son queridas. Pero debe parecer bien y mirarse como un verdadero deber de nuestra parte, el que, en obsequio de la verdad, hagamos la crítica de nuestras propias opiniones, sobre todo cuando nos preciamos de ser filósofos; y así entre la amistad y la verdad, que ambas nos son caras, es una obligación sagrada dar la preferencia a la verdadCon este hermoso pasaje introduce Aristóteles el estudio del bien en su Ética a Nicómaco. Y no podemos sino convenir en que la altura de ánimo es admirable. Parece que pidiera disculpas a la memoria de quien fuera su maestro: Aristocles Podros un viejo profesor de filosofía que se ganó, en su juventud como gimnasta, el seudónimo por el que hoy lo conocemos: Platón, "el de las espaldas anchas".
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Detrás del velo
"Ich Bin, Was da ist. Ich bin alles, was ist, was war, und was sein wird,Kein sterblicher Mensch hat meinen Schleier aufgehoben"
"Er ist einzig von ihm selbst, u. diesem Einzigen sind alle Dinge ihr Dasein schuldig"
Cuenta Anton F. Schindler en su Biographie von Ludwig van Beethoven que nuestro compositor conservaba estas dos frases enmarcadas sobre su mesa de trabajo.
Schindler fue uno de sus primeros biógrafos y llegó a conocer personalmente a Beethoven. Sin embargo, este lujo no le aporta a su trabajo biográfico más credibilidad de la poca goza hoy en día. Tanto es esto así que M. Solomon, un biógrafo más moderno del compositor de Bonn ha llegado a decir de Schindler que
Schindler fue uno de sus primeros biógrafos y llegó a conocer personalmente a Beethoven. Sin embargo, este lujo no le aporta a su trabajo biográfico más credibilidad de la poca goza hoy en día. Tanto es esto así que M. Solomon, un biógrafo más moderno del compositor de Bonn ha llegado a decir de Schindler que
"su propensión a la inexactitud y a la fabricación fue tan grande que virtualmente nada de lo que registró puede ser creíble al menos que se apoye en otra evidencia..."
Sea como fuere, no se equivocaba Schindler en la relación de las frases anteriores y podemos comprobarlo gracias a la evidencia que nos facilita la Beethoven Haus Bonn. He aquí el facsímil del papel manuscrito original.
La traducción de la primera frase no es muy difícil.
"Yo soy lo que es. Yo soy todo lo que es, lo que fue y lo que será. Ningún mortal ha levantado mi velo."
La segunda ya se complica un poco más pero me arriesgo también.
"Él es uno, existe por sí mismo y a esa unidad le deben todas las cosas su existencia."
Estás frases al parecer están tomadas del ensayo de Schiller Die Sendung Moses, pero se ha descubierto que se remontan por lo menos al Egipto Saítico y a los misterios órficos de la antigüedad.
Ni Schiller ni Beethoven eran masones. Es interesante que Beethoven no lo haya sido si tenemos en cuenta que J. Haydn, su maestro, sí lo era - por recomendación nada menos que de W. A. Mozart - y era algo bastante común en el círculo aristocrático vienés en el que el compositor de Bonn se desenvolvía.
Uno de los aspectos menos comentados de L. v. Beethoven es el que hace referencia a su misticismo. Al parecer no era un hombre externamente religioso y no hay muchos más datos al respecto. Su música, sin embargo, es un testimonio bastante elocuente. Sus sinfonías y sus conciertos están llenos del espíritu de lo heroico. Su ópera Fidelio es una gran metáfora de la liberación del alma (Florestán) de las cadenas de las bajas pasiones simbolizadas por Don Pizarro. Sus cuartetos de cuerdas y sus sonatas para piano se van desnudando de lo terrestre hasta quedar en puro espíritu en sus últimos números de opus. Su música toda es una verdadera fenomenología del espíritu humano.
A continuación y como prueba de concepto la Sonata No.17 en Re menor, Op.31, No.2, 1er movimiento, llamada "La Tempestad". El sobrenombre está muy difundido aunque últimamente se cree que no es del compositor alemán. Parece que se popularizó desde que el poco confiable A. Schindler relatara en su biografía mencionada más arriba que Beethoven al explicarle a su editor de qué trataba la música de esta sonata le dice "lea La Tempestad de Shakespeare". No sabemos si sucedió o no. A mi me gusta creer que sí y me pregunto si alguna vez lo desvelaremos.
Una interpretación brillante del excelente pianista guayaquileño y estimado amigo Andrés Añazco.
jueves, 3 de septiembre de 2009
¿ ♪ ♥ $ ?
El dinero y la música tienen una relación difícil. El que intentó entender la relación que existe entre el valor y el precio de las cosas sabe de lo que estoy hablando.
Paul McCartney expresa bastante bien lo complicado del asunto cuando dice que
Roger Waters pasó por una dificultad similar durante los años del Dark Side of The Moon. Parece que se complica cantar que
Paul McCartney expresa bastante bien lo complicado del asunto cuando dice que
"The best things in life are freeA mi me parece que esto es lo mismo que decir que el dinero no es una de las mejores cosas de la vida. Aristóteles pensaba que lo mejor solo puede tener su contrario en lo peor. Y si bien es cierto que nuestro filósofo no era dado a matizar en esto de la ética, lo que no se me escapa es que no es lo mismo estar feliz que no estar triste.
But you can keep 'em for the birds and bees
Now give me money, (that's what I want) that's what I want."
Roger Waters pasó por una dificultad similar durante los años del Dark Side of The Moon. Parece que se complica cantar que
Money, it's a crimeo por ejemplo
Money, so they saycuando el dinero se multiplica en el banco.
Is the root of all evil today
sábado, 1 de agosto de 2009
La velocidad (de descarga) del sonido
Pearl Jam está por sacar su nuevo disco Backspacer y como parte de la campaña de publicidad están regalando en su propio sitio una canción a los que encuentren 9 fotos más o menos escondidas en la web. No hace mucho, este tipo de difusión se ha comenzado a llamar marketing viral.Si bien estas campañas no son del todo nuevas, en la música no son muy comunes. La más conocida fue la del álbum Year Zero de Nine Inch Nails, que entiendo que supuso un antes y un después en la publicidad musical. De hecho fue todo un juego de realidad alternativa.
En realidad, la crisis de la industria discográfica es de las peores. Hace un par de años Radiohead sorprendió con su modelo de "paga lo que quieras" al sacar su álbum In Rainbows y el año pasado Trent Reznor de Nine Inch Nails simplemente regaló su último disco en su página web.
Si ya los griegos de la antigüedad clásica sabían que ningún exceso es beneficioso, el de la información, si no está acompañado de criterio, tendrá como consecuencia, por ejemplo, la falta de valoración de la música que se consume. Y así, el resultado es que se baja más música de la que se puede escuchar y ya no se compran discos.
En fin, he aquí la canción en cuestión.
Speed of Sound de Pearl Jam.
sábado, 30 de mayo de 2009
Blade Runner

La primera vez que vi Blade Runner no entendí nada. Saber que es "del mismo director de Gladiador" no ayuda en lo más mínimo. Se ve que la gente que diseña las campañas de marketing no sabe más que de eso. No de cine. No de música. Menos aún de arte.

Después de verla por segunda vez se ha convertido en una de mis películas favoritas. En mi caso tuve que darle tiempo. El necesario para que me muestre su verdadero significado, que es bastante más profundo de lo que imaginé.

No sé qué me ha atrapado con más fuerza, si los pequeños o los grandes detalles: el papel que desempeñan los ojos a lo largo de la película y que tiene su culminación en el conmovedor monólogo de Roy bajo la lluvia; si la estética fascinante -eso es lo que sucede cuando se mezcla expresionismo y ciencia-ficción, o dicho de otro modo Metrópolis con Philip K. Dick-; tal vez haya sido el preciosismo audiovisual de la cinta; o tal vez la lograda música de Vangelis.

Lo cierto es que Blade Runner toca uno de los temas más importantes que hay, se pregunta qué es lo humano y arriesga una respuesta: la memoria. Lo que vivimos va conformándonos. Las cosas que hemos visto y que han dejado una huella en nosotros. Y es aquí cuando surge el planteo más incómodo de la película: que esto no nos diferenciaría de los robots. Y todo vuelve a estar como al principio. No sabemos quienes somos y llegar a saberlo no es tan sencillo. La cinta nos deja con un tácito y antiguo conócete a ti mismo.

Vangelis - Blade Runner (End Titles)
viernes, 27 de marzo de 2009
Censo, censor y censura
Una de las cosas que más me gusta hacer es jugar a las escondidas con Clío, la Musa de la Historia. Me imagino que ha escondido caprichosamente todos los cabos que unen la serie completa de los hechos humanos en referencias bibliográficas de difícil acceso. Mi trabajo es encontrar. Y atar cabos.
Conque mi último hallazgo de este tipo es la historia detrás de la palabra censor, derivada de census, que en latín significaba sencillamente poner impuestos y era un cargo público (desde el s.V a. C.) del cursus honorum en la República Romana.
Para cobrar estos impuestos de manera eficiente había que tener datos precisos sobre la cantidad de ciudadanos y sus actividades. Así nació el referido census. Y había que estar censado si uno quería aspirar a una función pública.
Poco tiempo después se pensó que sería una buena idea excluir a ciertos ciudadanos de este derecho si se podía demostrar su inmoralidad, lo que correspondía también al censor. De aquí la moderna noción de censura.
Uno de los más importantes de estos funcionarios en la época republicana fue Marcus Porcius Cato, conocido por sus elocuentes sobrenombres: Cato Censorius ("Catón el Censor"), Cato Maior ("Catón el Mayor"), Cato Sapiens ("Catón el Sabio"), etc. Fue criado según lo que los latinos llamaban con gran deferencia mos maiorum, las costumbres de sus antepasados.
Militar y agricultor, Catón era un tradicionalista y defensor de las virtudes tipicamente romanas como la disciplina, la diligencia, la honestidad y la determinación. No agradaba a muchos de sus contemporáneos porque siempre decía lo que pensaba sin tapujos pero era ampliamente admirado por todos y considerado un ejemplo de virtus.
Catón vivió en tiempos de las Guerras Púnicas y murió muy poco tiempo antes de la destrucción de Cartago, la ciudad de sus enemigos que nunca pudo ver en ruinas. Se dice que siempre terminaba sus discursos, cualquiera fuese el tema, con la frase "Ceterum censeo Carthaginem esse delendam" que significa: 'por otro lado creo que Cartago debe ser destruida'.
Al ganar Roma la Tercera Guerra Púnica pudo darse el lujo de eliminar el cobro de impuestos a los ciudadanos romanos. Así es, los romanos ya no necesitaban pagar impuestos dada la creciente abundancia que resultó de que Roma fuese, con la eliminación de Cartago, la única potencia del mediterráneo.
Y es así como el puesto de censor de repente perdió la parte más antigua de sus funciones y pasó a ser únicamente el de un árbitro de la moral, que como sabemos no se conserva intacta con el paso del tiempo. Y así, lo que para los romanos no era inmoral sí que lo llegó a ser para la Inquisición, que fue la que se encargó de la práctica de la censura desde el s.XII a. C. hasta bien entrada la modernidad.
Erasmo de Rotterdam fue uno de los que más pudo comprobar la celosa labor de la Inquisición durante el Renacimiento. Toda su obra fue censurada durante el Concilio de Trento y la historia nos ha guardado imágenes como la siguiente.
¡Conque se llegó de los impuestos y el conteo de la población a la censura de las ideas! ¡Clío sí que juega al teléfono descompuesto con las palabras y los hombres!
Conque mi último hallazgo de este tipo es la historia detrás de la palabra censor, derivada de census, que en latín significaba sencillamente poner impuestos y era un cargo público (desde el s.V a. C.) del cursus honorum en la República Romana.
Para cobrar estos impuestos de manera eficiente había que tener datos precisos sobre la cantidad de ciudadanos y sus actividades. Así nació el referido census. Y había que estar censado si uno quería aspirar a una función pública.
Poco tiempo después se pensó que sería una buena idea excluir a ciertos ciudadanos de este derecho si se podía demostrar su inmoralidad, lo que correspondía también al censor. De aquí la moderna noción de censura.
Uno de los más importantes de estos funcionarios en la época republicana fue Marcus Porcius Cato, conocido por sus elocuentes sobrenombres: Cato Censorius ("Catón el Censor"), Cato Maior ("Catón el Mayor"), Cato Sapiens ("Catón el Sabio"), etc. Fue criado según lo que los latinos llamaban con gran deferencia mos maiorum, las costumbres de sus antepasados.
Militar y agricultor, Catón era un tradicionalista y defensor de las virtudes tipicamente romanas como la disciplina, la diligencia, la honestidad y la determinación. No agradaba a muchos de sus contemporáneos porque siempre decía lo que pensaba sin tapujos pero era ampliamente admirado por todos y considerado un ejemplo de virtus.
Al ganar Roma la Tercera Guerra Púnica pudo darse el lujo de eliminar el cobro de impuestos a los ciudadanos romanos. Así es, los romanos ya no necesitaban pagar impuestos dada la creciente abundancia que resultó de que Roma fuese, con la eliminación de Cartago, la única potencia del mediterráneo.
Y es así como el puesto de censor de repente perdió la parte más antigua de sus funciones y pasó a ser únicamente el de un árbitro de la moral, que como sabemos no se conserva intacta con el paso del tiempo. Y así, lo que para los romanos no era inmoral sí que lo llegó a ser para la Inquisición, que fue la que se encargó de la práctica de la censura desde el s.XII a. C. hasta bien entrada la modernidad.
¡Conque se llegó de los impuestos y el conteo de la población a la censura de las ideas! ¡Clío sí que juega al teléfono descompuesto con las palabras y los hombres!
jueves, 4 de diciembre de 2008
Sólidos Platónicos
El que dijo que en la naturaleza no se encuentran figuras geométricas seguro no vio esta foto del virus del sida.

Es un icosaedro regular y es uno de los 5 posibles poliedros regulares. Es el que tiene mayor cantidad de caras -tiene 20- y es uno de los llamados sólidos platónicos desde que el Filósofo escribiera en su Timeo que
Es un icosaedro regular y es uno de los 5 posibles poliedros regulares. Es el que tiene mayor cantidad de caras -tiene 20- y es uno de los llamados sólidos platónicos desde que el Filósofo escribiera en su Timeo que
«El fuego está formado por tetraedros; el aire, de octaedros; el agua, de icosaedros; la tierra de cubos; y como aún es posible una quinta forma, Dios ha utilizado ésta, el dodecaedro pentagonal, para que sirva de límite al mundo»
!Es impresionante pensar que el icosaedro existió solo en la mente del hombre por siglos sin un solo ejemplo en el mundo "real"! Pero ya sabemos que eso tampoco es cierto...
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